“La producción de diferentes varietales surgió con la idea de mi abuelo” comienza contando Iván Kovalyk, nieto del fundador de la bodega. La misma se encuentra en funcionamiento desde el año 67.
Cuando el creador del proyecto fallece, es Sergio Kovalyk, su hijo quien toma las riendas del negocio para continuar con la tradición familiar. La bodega esta ubicada en el territorio de 14 hectáreas que poseen el grupo familiar, y tiene como característica principal que sus paredes están hechas de barro, preservando el carácter antiguo del lugar donde se producen los vinos.
Los productos de la familia, tienen la peculiar particularidad de que tienen una graduación alcohólica más elevada que otros vinos de la zona, ya que varía entre los 13 y 15 grados. “Es un vino que no tiene químicos. El mismo se deja fermentar y un mes antes le cortamos el agua a la uva y es por eso el alto nivel de alcohol” relata Iván.
Actualmente, la familia produce alrededor de 50.000 litros de vino anual. Entre los cuales se pueden destacar varietales como Shyra, Merlot, y Cabernet, e incluso vinos blancos como el Torrontés, el cual no se produce en la zona, ya que las semillas son de la provincia de Mendoza.
Los productos de la familia se comercializan en diferentes almacenes de la zona: Neuquén, Cipolletti, Junín de los Andes, Cutral-Có, y Plaza Huincul. Aunque otro lugar donde se pueden adquirir es en la chacra, la cual se encuentra camino al balneario de la ciudad, en la calle que lleva el nombre del fundador de la bodega: Kovalyk.
Las damajuanas tienen un valor de 45 pesos, mientras que las botellas tienen un costo de 15 pesos la unidad.
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