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El martirio de una familia en Chile

Una verdadera odisea vivió la familia Castro para repatriar desde Chile los restos de su abuela, quien falleció durante las vacaciones que pasaron en el pasado mes de enero.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

El 8 de enero, José Castro inició un viaje de vacaciones junto a su familia a un campo próximo a la comuna chilena de Río Bueno en la XVI Región de los Ríos, junto a su esposa, sus tres hijos, su hermana y sus padres.

El martirio comenzó cuando a los pocos días de haber llegado, su madre, Rosa Elvira, de 65 años y de nacionalidad chilena, sufrió tres infartos y finalmente murió como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

“Tardé cuatro días en trasladar a mi madre hasta Argentina luego de realizar todos los papeles administrativos y de deambular por cuatro funerarias hasta que hallé una que pudiera cruzar el paso internacional. Pero lo peor fue ver a mi madre en estado avanzado de descomposición porque en esos días no estuvo en la morgue del hospital, tal como me habían asegurado los doctores, sino en un depósito”, contó Castro a diversos medios regionales.

Según relató, la mujer nunca fue ingresada a una habitación y se la dejó sobre una camilla rota en un pasillo del Hospital Público de Río Bueno. Castro sostuvo que se la atendió con demora y a raíz de los nervios provocados por la situación, su hermana sufrió una descompensación que tampoco fue inmediatamente atendida a pesar de haber abonado una importante suma de dinero por ambas.

Manifestó que para acelerar los trámites recurrió a Carabineros y al Consulado Argentino en Puerto Mont. En el consulado debió abonar unos 600 pesos para obtener tres sellados y aseguró que no le ayudaron ni se solidarizaron en ningún momento.

El traslado les costó 14 mil pesos y una experiencia que los mantuvo en vilo durante todo el tiempo en que tuvieron que demorar para obtener el certificado de defunción de la mujer y el aval para traerla a la región.

Castro señaló que la familia está atravesando una situación difícil y están siendo atendidos por psicólogos. “Vivimos algo traumático como tener que vestir a mi madre adelante de todo el mundo en el patio del hospital cuando ya tenía su cuerpo en evidente descomposición”, se lamentó.

Y agregó que no aún no saben cuáles serán los pasos a seguir aunque adelantó que se asesorarán con abogados de organismos de Derechos Humanos.

“Esto no lo vamos a olvidar nunca. Quiero destacar que no buscamos dinero sino simplemente advertir a la sociedad para que no pasen por lo mismo que nosotros, porque esto que vivió mi madre fue maltrato y abandono de persona”, subrayó el damnificado.

Fuente: La Mañana de Neuquén

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